Los Líderes ¿Nacen o se Hacen?
Bajo la pregunta ¿El líder nace o se hace?
se esconde la necesidad de aclarar si cierta persona (o nosotros
mismos) puede llegar a ser un buen líder.
En primer lugar, hay que comprender que la
definición de liderazgo es muy difusa, pero que, en general,
diferentes autores están de acuerdo que un líder debe tener una
serie de características que definan su personalidad.
De esta forma podemos generalizar la pregunta:
¿La Personalidad es innata
o adquirida?
Genéticamente se transmiten ciertas
características que conforman la estructura de la personalidad; un
ejemplo claro es la inteligencia, ciertas aptitudes y algunas
cualidades del temperamento.
Algunas aptitudes no son tanto una herencia
genética como el producto del entrenamiento o del
contagio. Ciertas características son consecuencia de un
entrenamiento planeado por los padres o por los educadores: el niño
empieza a responsabilizarse de su vestimenta, de sus juguetes y
recibe gratificaciones o frustraciones del exterior según sus éxitos
o sus fracasos. Esto va modulando su personalidad.
La Psicología moderna está en la línea de lo
expuesto, dando una importancia relativa a los genes, sobre todo
para comportamientos primarios (como puede ser la ira y su control)
y un mayor peso al aprendizaje posterior. El ambiente en el que nos
desenvolvemos, especialmente en las etapas tempranas de la vida,
moldea nuestra personalidad.
¿El líder se forma durante
la infancia?
En gran medida sí; la capacidad de liderazgo
se desarrollo durante la infancia y la adolescencia. En los primeros
grupos que se forman en la escuela, ya se puede detectar la
presencia del líder de grupo, que, de forma espontánea, empieza a
marcar las relaciones del resto de componentes.
La formación del Líder
El hecho que nuestra experiencia personal nos
dote de capacidades naturales para ejercer como líderes, no
debe confundirnos: Un líder puede construirse o potenciarse por la
formación.
El único requisito para llegar a ser un buen
líder es la voluntad de serlo. Si se tiene voluntad, se puede
emprender una autoformación (por ejemplo, basada en lectura y puesta
en práctica de los principios del liderazgo) o una capacitación
formal basada en cursos, seminarios o "coaching".
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